El sector vitivinÃcola, que representa un peso destacado en la economÃa de la localidad, afronta unos años decisivos ante los problemas de comercialización que arrastra en los últimos años y la reforma pendiente de la Organización Común del Mercado (OCM) que puede suponer importantes cambios en la regulación del sector.
Tras la revolución que supuso para la agricultura de Villafranca la implantación y generalización del viñedo en la zona, mediado el pasado siglo, en los últimos años se está llevando a cabo una segunda transformación en forma de reestructuración de los viñedos para adaptar las plantaciones a las variedades más demandas por los mercados, fundamentalmente tintas. En muchos casos, las expectativas puestas en los planes de reconversión se han visto defraudadas por la evolución de los mercados, ya que la incorporación de vinos de los denominados paÃses del Nuevo Mundo (Argentina , Chile, Nueva Zelanda, Australia, etc) y el preocupante descenso en el consumo, han derivado en una crisis de precios que se prolonga demasiado en el tiempo.
Crisis es sinónimo de cambio y ante ellos hay que saber reaccionar para salir fortalecidos. Sin en lugar de analizar la situación y plantear soluciones, nos perdemos en debates estériles flaco favor hacemos a futuras generaciones. A lo largo de la historia encontramos muchos ejemplos de empresarios que han salido a flote en momentos especialmente delicados porque en lugar de lamentaciones buscaron soluciones en tiempos de cierta zozobra.
En este punto debemos dibujar cual es la realidad del sector vitivinÃcola actualmente en Villafranca. Nuestro municipio cuenta con más de 7.000 hectáreas de viñedo en su propio término, a los que habrÃa que sumar algunas más en localidades vecinas. En el año 2004 se obtuvo una producción de 51 millones de litros de vino (el año pasado tan sólo 32 millones) de los que la mayor parte (66%) se destinaron a vinos de la tierra o granel, el 17% a destilación y apenas un 0,51% a vinos con denominación de origen. En los últimos años, los agricultores, con el apoyo de los fondos europeos, han afrontado sucesivos planes de reconversión que han superado las 2.200 hectáreas con subvenciones que sobrepasan los 10,5 millones de euros (1.800 millones de pesetas).
Hace unos meses, la comisión europea ha presentado una propuesta de reforma del sector del vino que plantea, entre otras medidas, el arranque incentivando de unas 400.000 hectáreas de viñedo en toda la unión (recibiendo unos 6.000 euros por hectárea) y la supresión de las ayudas a la destilación. En último término se pretende mejorar la comercialización de los vinos adecuando la oferta a la demanda.
En primer lugar, resulta sorprendente que se plantee ahora el arranque de viñedos tras el gran esfuerzo económico realizado en los planes de reconversión del sector. Probablemente hubiera sido más lógico llevar a cabo campañas de promoción para incrementar el consumo en lugar de reducir la producción. La estricta legislación en materia de consumo de alcohol ha supuesto un nuevo varapalo para el sector del vino. Extremadura, una de las principales regiones productoras, está a la cola en consumo, por lo que resulta urgente desarrollar campañas que promuevan un consumo responsable en base a la muchas bondades que presenta la ingesta moderada de vino para la salud.
Pero la medida que más podrÃa afectar a nuestra comarca es la supresión de las ayudas a la destilación, un mecanismo de regulación del mercado que consiste en la retirada del mercado de grandes cantidades de vino para convertirlo en alcohol para uso de boca. Al dÃa de hoy, estas partidas de vino salen de las bodegas y cooperativas a un precio superior al de mercado, con lo que se da la paradoja de que el vino de peor calidad (en teorÃa el que se destina a la “quemaâ€) se vende más caro que el vino â€buenoâ€. Un mecanismo pernicioso, pero que ha servido de colchón para que el sector amortigüe en los últimos años la crisis de precios. Su supresión de un año para otro puede resultar traumática para el sector pero si es cierto que a medio plazo hay que trabajar para que el mercado del vino esté regulado por la ley de la oferta y la demanda y las intervenciones sean tan sólo excepcionales. En ese sentido, el camino a seguir tiene una única dirección: la calidad y la diferencia.
El futuro del sector pasa por saber llegar al consumidor, que cada vez es más exigente. Es preocupante que tras el enorme esfuerzo inversor realizado en los últimos años en el campo y en las bodegas y cooperativas , tan sólo el 0,5% del vino que se produce en Villafranca se venda bajo la contraetiqueta de la denominación de origen “Ribera del Guadianaâ€, donde está el verdadero valor añadido. Para ese trayecto no hacÃan falta alforjas tan costosas.
¿Qué está ocurriendo?. Hay datos incontestables: nuestros campos son los mejor labrados de la región (basta con darse una vuelta en cualquier época del año) y nuestros vinos son muy competitivos como lo demuestra la obtención de diversos galardones que reconocen su calidad. Tenemos el producto pero no hemos sabido venderlo. Es ese el gran reto que debe afrontar el sector en los próximos años. Las bodegas y cooperativas deben mejorar sus estructuras de comercialización, invertir en promoción a nivel nacional y saber llegar a los nuevos consumidores. ¿Cómo hacerlo...? Si lo supiera me dedicarÃa a otra cosa.
GRÃFICOS
DESTINO DE LA PRODUCCIÓN (AÑO 2004)
- Producción de vino: 51.483.000 litros vino
- Destino:
-Destilación: 17.230.100 litros.(33,4%)
-Etiquetado Denominación de Origen: 267.000 litros (0,51%)
-Vino granel/ Vino tierra/otros: 33.985.900lit. (66,09% )
PRODUCCIÓN VITIVINÃCOLA EN VILLAFRANCA
•2003: 80.000.000 K/ uva
57.600.000 l. Vino
•2004 : 71.000.000 k/ uva
51.483.000 l. Vino
•2005: 45.000.000 k/ uva
32.600.000l. vino
* FUENTE: CONSEJERÃA DE AGRICULTURA
